Es posible que hayas escuchado hablar de “FinTech”, un concepto nuevo y cada vez más relevante dentro del sector empresarial. Es un término que quizás, haya marcado un antes y un después, ya que ha acelerado cambios importantes en el sector financiero.

La rápida evolución tecnológica no podía saltarse al sector financiero y de ahí que hasta el Consejo de Estabilidad Financiera haya definido el concepto de “FinTech” como la innovación en los servicios financieros que permiten o facilitan que mediante la tecnología se pueda conseguir nuevos modelos de negocios, aplicaciones, procesos o productos, con un efecto material asociado en la provisión de servicios financieros.

Ante todo esto, existe una fuerte e importante cultura de cambio que trata de utilizar la tecnología para el aumento de determinados servicios financieros y ofrecerlos de una forma distinta a la convencional, utilizando las mejoras tecnológicas que hoy existen.

Los servicios financieros de una banca tradicional también están viéndose influenciados por todo este fenómeno, aunque lo más normal es que se vea florecer sobre las zonas en las que el negocio bancario tiene menores condicionantes legales, como pueda ser el caso de los servicios de pago o la financiación alternativa.

Aún así, la regulación va en aumento y sobre ella, se van incorporando distintas propuestas fintech. A modo de ejemplo, nombrar que el crowdinvesting o el crowdlending ya tiene en España una ley propia, concretamente la Ley 5/015.

Precisando un poco más sobre los nuevos modelos de negocio, el concepto “fintech” puede afectar a startups, bigtech, bancos tradicionales, neobanks o challengerbanks.

De esta forma, hay una inclinación a entender a las fintech como empresas nuevas, con gran base tecnológica y que buscan atraer en el mercado a los proveedores tradicionales de servicios financieros. De manera que se encuentran detrás de ellas emprendedores que vienen de todos los sectores tecnológicos y se adaptan a los financieros, sumando experiencia y conocimiento para ser competitivos frente a las habituales entidades financieras. Consiste en sacar rendimiento con agilidad e innovación, frente a las demás empresas que requieren de más espacio para poder implantar las nuevas tecnologías.

De esta forma, hay que destacar en el modelo “FinTech” a la tecnología como el área principal de cambio, el punto de partida a través del cuál empezar a redefinir a la empresa, por lo que se debería aclarar con precisión que son empresas tecnológicas de nueva creación que incorporan servicios financieros hasta que adoptan una entidad propia.

 

 

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