Decir que el entorno laboral está cambiando no es nada nuevo, aunque para muchos es algo preocupante por su dificultad de adaptación. En los próximos años veremos como la actividad profesional sufrirá muchos más cambios de los vividos hasta ahora.

La inteligencia artificial, loT, machine learning, la realidad aumentada y virtual, entre otros avances, jugarán un papel relevante, transformando con fuerza la forma en la que hoy en día las empresas y profesionales ejercen sus tareas.

Las organizaciones deben y tienen que reaccionar frente a este complicada relación en la que los consumidores también están jugando un papel importante con su transformación, despertándose la necesidad de cambia incluso los modelos de negocio a través de las “metodologías ágiles”.

¿Qué es?

Realmente, es mucho más que una metodología enfocada al desarrollo de proyectos que necesitan celeridad y elasticidad. Se trata de dar forma a una filosofía de trabajo y a una organización en la que los proyectos se puedan dividir en pequeñas partes, ultimándose y otorgándose en poca semanas.

Así se consigue extender productos y servicios de valor que dan respuesta a las carencias de los clientes, cuyas prioridades evolucionan cada vez a mayor velocidad.

El origen

El principio de estas metodologías se dieron en la industria con la creación de “software”, cuando se comprobó que la forma tradicional de trabajo se retrasaba mucho con la entrega del producto final.

Hablamos de procesos centrados en un contrato hermético, con poca comunicación entre los trabajadores, que anteriormente llevaban a una ejecución y entrega de baja calidad.

2001 fue un momento trascendental cuando los CEOs de importantes empresas de “software” en Utah compartieron las mejoras prácticas de sus compañías, dando lugar al “Manifiesto Agile”.

Fue ahí cuando vio la luz un modelo de mejora continua en el que se planifica, crea, se mide el resultado y se mejora. Estamos ante algo constante y rápido, con plazos de entregas pequeños que pretenden eliminar la diseminación y centrar el interés en una tarea concreta.

Las ventajas

  • Aumento de la calidad, reduciendo los errores en los entregables y aumentando la experiencia y funcionalidad del cliente.
  • Más compromiso, con mejoras en el agrado de los empleados y del compromiso del equipo.
  • Incremento de la velocidad, ya que los ciclos de producción se acortan y se pierde menos tiempo en la toma de decisiones.
  • Aumento de la productividad gracias a las mejoras en recursos y con formas más dinámicas, amplificando la creación en la línea de aquello que las empresas necesitan.

Su funcionamiento

Los valores fundamentales de estas metodologías ágiles son la entregas veloces y continuas de software en funcionamiento. Esto en gran medida se debe a emplear equipos multidisciplinares capaces de trabajar juntos durante todo el proceso.

Los equipos ágiles organizan sus sesiones en función de tres premisas: tares completadas, la que quedan por hacer, y para el caso de que existan, indicar los impedimentos que han impedido progresar.

Estas reuniones reciben el nombre de ‘dailys’, ayudando a que todos los participantes del equipo conozcan punto de trabajo exacto en el que se encuentran y sean al mismo tiempo sabedores de cómo pueden participar para que el proyecto siga su recorrido.

 

 

 

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