Son muchos los periódicos y noticias de televisión que hoy hablan del “nuevo trabajo”, entendiéndose como aquel dirigido hacia las personas, combinando rentabilidad y beneficios, permitiendo al mismo tiempo que la empresa obtenga beneficios y que el trabajador se sienta útil y capaz de mostrar toda su esencia.

Hablamos de crear, a través de la digitalización y la transformación de valores, un método que ayude a la toma de decisiones, permitiendo realizar el trabajo con mucha más eficiencia dentro del propio contexto de la organización.

Se trata también de conocer y determinar cuáles son las limitaciones propias de cada campo de trabajo, para que así las personas puedan ejercer su potencial de una forma mucho más eficaz.

Este concepto que estamos tratando de “nuevo trabajo” alimenta la cooperación entre los compañeros, ayudando más si cabe a acrecentar las posibilidades del grupo.

Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que muchos de los trabajos que ahora se realizan se hacen por proyectos, cambiando la forma tradicional de las relaciones laborales ya que la temporalidad aumenta y eso supone una importante mutación sobre el concepto de trabajo que hasta ahora habíamos conocido.

Esta nueva idea no sólo es aplicable a las grandes organizaciones con alto nivel de conocimiento, también a todo tipo de empresas que trabajan en la venta de servicios industriales.

Esto ha provocado también que las oficinas sean distintas, reflejando en su estructura el cambio cultural al que hacemos referencia. Ahora las tomas de decisiones se ejecutan a mayor velocidad, por lo que los sitios de trabajo deben adaptarse a esto y favorecer la comunicación, creando un tratamiento diferente del liderazgo propio de quién encabeza la organización.

Ahora se requiere de una administración que apoye dicho liderazgo de una forma mucha más compartida y no tan centralizada. A esto hay que sumar varios instrumentos digitales que permitan también una comunicación eficiente con autonomía del tiempo y de la situación geográfica.

Finalmente, los espacios de trabajo deben estimular la creatividad del trabajador, pudiendo ser una gran opción la posibilidad de que cada trabajador pueda diseñar su propio lugar de trabajo dentro de la organización. Esto son ideas que deben ser ejecutadas de forma global y que seguramente, sean de gran beneficio para todos.

No es más que conseguir una forma de trabajar en la que las propias personas y trabajadores sean conscientes de su propio potencial y se sientan valorados, lo que ayudará a crear la organización que ellos mismo desean tener. Y las que no se adapten a esto, se quedarán atrás.

Igualmente es de vital importancia que en el crecimiento de la propia organización y sus empleados, puedan emprender dentro de la misma empresa sobre aquellas partes que les motiva. Toda persona es realmente conocedora de los trabajos que realmente le aportan felicidad y bienestar, lo que le ayudará a trabajar mucho mejor.

Finamente, las empresas deben aprovechar la cantidad de canales que hay, muchos de ellos gratuitos, para intercambiar ideas, permitiendo una criba selectiva no sólo en la parte presencial, sino también en la digital.

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