Ser padres conlleva cambios importantes en la vida de las personas, por lo que la flexibilidad horaria favorece la conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Los trabajadores pueden disponer de ella a través de acuerdos directos con el propio empresario o a través de la aplicación del convenio, para el caso de que sea de obligado cumplimiento.

Para ello, debemos hacer referencia al artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, que dice lo siguiente:

“… El trabajador tiene derecho a adaptar la duración y distribución de la jornada de trabajo para hacer efectivo su derecho a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral en los términos que se establezca en la negociación colectiva o en el acuerdo a que llegue el empresario”.

Este precepto ha sido interpretado en sentencia por el Tribunal Supremo que indica que si el disfrute de un horario es flexible y no está bien definido, el empresario no podrá introducir con posterior nuevas condiciones a los empleados. Lo veremos mejor con un caso real, por ejemplo cuando los trabajadores comuniquen antes el horario que van a realizar en cada momento.

Según el Tribunal Supremo, el convenio colectivo no condiciona el derecho a la flexibilidad horaria a la obligación de comunicar previamente el exacto horario de entrada o salida por cada trabajador.

Para el caso de que se imponga la obligación de comunicar previamente el horario y el trabajador tuviera reconocido en convenio la flexibilidad horaria,  mermaría el derecho que se reconoce a dicho trabajador en su convenio, siendo en este caso la hora de entrada libre para el trabajador. Hablamos de que si la hora de acceso es libre dentro del margen regulado en el convenio, el trabajador no tiene la obligación de comunicarle previamente a la empresa su horario.

De esta forma y con este marco jurídico, las empresas que quieran o los casos que estén reflejados por convenio, podrán captar y retener con mayor facilidad el personal con talento. Se trata de crear culturas inclusivas y estrategias que fomenten la confianza y la ambición de los más jóvenes, al mismo tiempo que dan su lugar a los más veteranos que cuentan con la fortaleza propia de su experiencia laboral.

La nueva generación de profesionales son personas creativas, trabajadoras y exigentes, las cuáles no tienen problema en abandonar un puesto de trabajo si no cumple con sus expectativas, no sólo salariales, también las relacionadas con el ámbito personal.

Retener y desarrollar el potencial de estos trabajadores es un gran reto para las organizaciones, que para conseguirlo, deben tener claro cuáles son las inquietudes de sus empleados y enfocar adecuadamente el cambio de empleo durante el desarrollo de su carrera profesional. De esta manera, se crea un plan acorde a las expectativas que ellos tienen.

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