La tecnología también afecta a la forma de comprar los productos o servicios de nuestro día a día. Las personas cada vez tienen más acceso a Internet y la educación ha hecho aumentar la confianza de los usuarios en las compras online. Se ha digitalizado el efectivo, los cheques están desapareciendo, las tarjetas se han transformado y hay una proliferación de los servicios conectados. De hecho, ya hay países que han puesto fecha de fin al efectivo: es el caso de los países nórdicos, que se han propuesto eliminarlo en 2020. Sin embargo, en España existe una cultura muy arraigada al efectivo y es difícil predecir cuándo daremos el salto, pero tecnológicamente ya estamos preparados.

Una importante compañía de tarjetas de crédito ya está probando en diferentes países cuatro formulaciones distintas en la forma de pagar que nos predicen hacia donde irá el mundo de los pagos:

Biometría. En cuanto a la autenticación del usuario. La idea es utilizar uno que identifique al cliente en combinación con otros parámetros de comportamiento, para autenticar de una forma transparente. Ya están trabajando con formas de autenticación como la huella dactilar, el reconocimiento facial, la voz o incluso el pulso.

Tokenización. Se trata de sustituir un número de cuenta principal por un número único alternativo o token. Para 2020 se estima que haya 150 millones de wearables conectados y con capacidad de pago a través de esta tecnología. También está creciendo con fuerza la parte de los pagos a través de la domótica del hogar y del coche conectado.

'Smart cities'. La posibilidad de pago con diferentes soportes en la movilidad urbana de las grandes ciudades. En Londres fueron pioneros en implementar esta tecnología, consiguiendo un ahorro de 100 millones de libras por la utilización de las tarjetas financieras para acceder al transporte público sin necesidad de sacar un título de transporte o un soporte específico para esa infraestructura. En Madrid se hizo un proyecto piloto en la línea 27 de autobús y en el aeropuerto, con tan buenos resultados que se implantará a principio del próximo año en toda la red de autobuses.

Cryptomonedas. Las monedas virtuales no está respaldadas por un Banco Central, ni por el tesoro de ningún Estado, ni se pueden falsificar y se cambian directamente entre internautas que las autorregulan. Algunas están limitadas en número, otras no. Operan en su mayor parte bajo blockchain, una tecnología descentralizada que se considera la futura base cibernética. Bitcoin, Ether, Dash o Ripple son algunos tipos de moneda virtual que crecerán en los próximos años.

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