La facturación es el total de ventas que ha hecho tu empresa en un periodo concreto sin restar los costes derivados de estas ventas. Para que lo entendamos… es el total de la suma de todas las facturas que has emitido en ese período, las hayas cobrado o no…

El beneficio que tiene tu empresa resulta de restarle los gastos a la facturación, y lo que obtenemos son los beneficios. Los gastos pueden ser tanto gastos directos: como comprar o fabricar el producto para poder venderlo a posteriori, como costes diversos: marketing, oficina, empleados, etc. Ese es el dinero de lo que ganas realmente, cuando le restas los gastos.

El flujo de caja o cashflow es dinero que tienes disponible para hacer frente a los gastos de la empresa.

Errores en la aplicación de los conceptos

La Facturación no es lo que has ganado. Muchos piensan que el dinero que facturan es el dinero que han ganado. Esto no es así, para saber qué has ganado hay que restarle los gastos, que quizá están por venir todavía durante el mes.

Tampoco es el dinero que está disponible. Otro error común es pensar que la facturación es dinero que tienes disponible. Esto tampoco es así ya que puede que una empresa facture mucho pero que los clientes paguen tarde y que no haya dinero en el banco, o sea… que no tengas suficiente flujo de caja.

Claves para la gestión correcta de flujo de caja

  • Realizar previsiones realistas que contemplen todos los costes y sus previsiones.
  • Control exhaustivo de los cobros, que empieza desde el mismo momento de la facturación que se debe realizar sin demora. Por su parte, es conveniente tener definido un protocolo de actuación en caso de que se produzcan retrasos en los pagos de los clientes y no dejarse llevar por las largas que nos pueden dar. Cuanto antes se inicie el protocolo de recobro más posibilidades tendremos de cobrar la deuda.
  • El control de las existencias es algo fundamental, aunque en ocasiones se posterga hasta el recuento anual. Un exceso de compras supone la inmovilización de tesorería en el almacén hasta que se cierre el ciclo de explotación, mientras que, si nos quedamos cortos, podemos perder oportunidades de materializar ventas por roturas de stock.
  • Revisa al detalle los gastos, tanto en lo relativo a su necesidad como a los tiempos y formas de pago.
  • Anticípate a los problemas, vigilando cómo evoluciona el mercado y las cuentas de los clientes.

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