Con la revolución tecnológica, la forma de aprender también está cambiando, quedándose a un lado el tradicional formato lineal que se basa en ir al Colegio, Instituto, Formación Profesional o Universidad e inserción en el mercado laboral.

Ahora se habla mucho del aprendizaje exponencial, basado en el inconformismo y la curiosidad, siendo constante en el tiempo. La realidad nos dice que los entornos cambian con mucha rapidez, no sólo a nivel profesional, también en el aspecto personal, apareciendo constantemente nuevas tendencias que son de gran impacto.

Ahora, toda persona debe asumir el control y dirigir su desarrollo, actuando con mucha proactividad formativa y dirigiendo bien el foco hacia las novedades tecnológicas. Así el aprendizaje ahora es:

  • Cuenta con distintos formatos: cursos, blog, webs, conferencias, aprendizaje no reglado…
  • Todos necesitan conocimiento tecnológico aunque no tengan perfiles técnicos.

Para poder mantenerse en esta línea de aprendizaje, hay que salir de la famosa zona de confort, encontrar nuevos retos y buscar en el más allá de lo que hasta ahora se sabia que ha funcionado. Para ello hay que ir incrementando el campo de aprendizaje, con niveles de desarrollo que multipliquen el conocimiento de forma exponencial.

Se trata de invertir en profesionalidad y provocar que las cosas sucedan, por lo que hay que estar activo. Se debe pedir ayuda a quién la pueda facilitar, bien sean amigos, un mentor o cualquier otra persona que pueda activar dicho aprendizaje exponencial

El aprendizaje debe estar lleno de curiosidad, inflándose cada uno de ganas de aprender cosas nuevas, cuestionándose permanentemente las distintas situaciones que la vida va poniendo por delante y realizando preguntas que abran la posibilidad de adquirir experiencias nuevas

De esta forma, se consigue convertir el aprendizaje lineal en exponencial, educándose cada uno a si mismo durante toda la vida. Lo bonito del crecimiento exponencial es que no requiere de importantes inversiones para obtener resultados sorprendentes. Pequeñas aportaciones pero de forma continuada se consigue una importante riqueza excepcional.

Sólo hay que pensar lo que uno puede aprender leyendo 30 minutos todos los días a escritores importantes en sus campos. En 10 años se sumarían 109.500 minutos de lectura. ¿Cuánto conocimiento no habrá adquirido durante ese tiempo.

No lo dudes, ¡llénate de curiosidad y esfuérzate al máximo!

 

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