La mayoría de los negocios suelen adquirir vehículos de empresa con la intención de que los mismos sean utilizados por sus empleados. En este post intentaremos aclarar el tratamiento del gasto desde la perspectiva de los impuestos que le afectan:

 

Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Para los vehículos turismo existe una presunción de afectación a la actividad empresarial del 50 % (salvo en ciertos casos, como el de los comerciales, que es del 100 %), lo que implicaría una deducción del 50 % de las cuotas del IVA del renting. Aunque el contribuyente puede acreditar un grado de afectación superior, en la práctica es muy complicado que se acepte por parte de la Administración.

 

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). A efectos del IRPF, la utilización del vehículo turismo para fines particulares se considera retribución en especie. En el caso del renting, se toma como base para el cálculo el 20 % del valor de mercado del vehículo el año en el que se celebra el contrato, incluyendo todos los gastos y tributos.

 

Impuesto sobre Sociedades (IS). Las cuotas de renting y demás gastos asociados al vehículo son plenamente deducibles aunque parte de la utilización sea para fines personales.

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